Al igual que un submarinista está rodeado de agua, y si desplaza la mano en vertical nota más resistencia que si la desplaza estando plana, a nivel subatómico quizás todo está permeado por un medio llamado “campo de Higgs”, que “frena” más a algunas partículas que a otras. Y cuanto más se frena una partícula por el campo de Higgs, más masa tiene. Por ejemplo, el fotón no interacciona nada con el campo de Higgs y por eso su masa es cero. Un electrón interacciona muy poco y su masa es mínima, y un quark “se frena” mucho y por eso contiene más masa. De esta manera, la masa no sería tanto una propiedad intrínseca de la partícula, como un resultado de la interacción con el campo de Higgs.
Pero; ¿de qué está hecho el campo de Higgs? Bueno, pues de la misma manera que el agua está hecha de moléculas de H2O que no podemos ver, el campo de Higgs podría estar formado por unas partículas de fuerza todavía desconocidas que llamaron “bosones de Higgs”.
Los fotones no interaccionan con los bosones de Higgs, y por eso no tienen masa. El quark “top” –por ejemplo- interacciona mucho más con los bosones de Higgs que el quark “up”, y por eso es casi 100.000 veces más pesado. Insisto: no es que sea 100.000 veces más “grande” o más “denso”, sino que interacciona (“es frenado”) de manera mucho más fuerte por los bosones de Higgs. Este freno es la propiedad que llamamos masa.
Esto lo propuso de manera teórica Peter Higgs en 1964. La hipótesis tenía lógica, las matemáticas la permitían, sus colegas físicos parecían respaldarla, poco a poco se fue viendo que encajaba perfectamente con el modelo estándar, y se construyó la idea de que los bosones de Higgs podían ser los responsables de la masa.
Pero… ¿existían realmente los bosones de Higgs? En esos momentos era imposible averiguarlo. Era como intentar ver una bacteria antes del microscopio. No fue hasta la llegada del acelerador de partículas-LHC en el CERN que existió una máquina con la capacidad energética suficiente para detectarlos.
De manera muy burda, lo que hizo el LHC para buscar el Higgs fue hacer chocar protones de frente a velocidades descomunales, con el objetivo de generar instantes de enorme energía y ver qué partículas aparecían. Las colisiones del LHC son tan brutales que por unos zeptosegundos se reproducen las condiciones del Big Bang y se forman nuevas partículas subatómicas.
Entonces, gracias a unos enormes imanes superconductores, después del choque cada tipo de partícula sale en una dirección y con unas propiedades determinadas. Y con diferentes tipos de detectores, los físicos del LHC pueden saber qué partículas se han creado en cada colisión.
Hasta hace poco los aceleradores de partículas no podían acelerar tanto los protones como para que chocaran tan fuerte que se produjeran bosones de Higgs. Cuando hace 2 o 3 años el potencial del LHC lo permitió, los físicos empezaron el arduo camino de ir buscando el Higgs por el rango de energía que se suponía debía estar.
Que lindo
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